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De la agonía a la vida

Barranquilla, un modelo en salud.

Hace diez años la prensa de Barranquilla y de todo el país relacionaba con grandes titulares la atención en salud con el “paseo de la muerte”. El sistema de salud había pasado a manos privadas y prevalecían los criterios de rentabilidad económica. Los pacientes iban de un lugar a otro y se morían en la puerta de las salas de urgencias, porque nadie los atendía. Nuestro sistema de salud pública se encontraba en estado crítico.

La red hospitalaria era una vergüenza. Inclusive, hablar de “red” ya era mucho decir. Su precario funcionamiento evidenciaba desorden administrativo e insostenibilidad financiera. Los puestos de salud eran escasos, estaban ubicados lejos de la gente y sus servicios no eran constantes ni adecuados. Los pacientes tenían que pagar desde los medicamentos hasta los insumos básicos: guantes o el algodón para curar las heridas. Al final, ¿qué pasaba realmente? Que había un doble pago: el del Distrito, que nunca se reflejaba en la calidad del servicio, y el del usuario, que nunca recibía una buena atención. Había que darle un revolcón al sistema, y Alejandro Char fue capaz de hacerlo. Liquidó formalmente la poca institucionalidad en salud que quedaba, diseñando un sistema que pronto se convertiría en modelo nacional. Nació así una verdadera red de instituciones para la atención primaria, la prevención y el control. Todo empezó por los Caminantes. Se trata de 400 promotores de salud formados en medicina preventiva, que visitan regularmente los hogares barranquilleros con el propósito de hacer la primera aproximación del sistema y detectar factores de riesgo.

Luego registran los datos de las personas y realizan un diagnóstico inicial de quienes necesitan atención médica. Si es necesario, lo remiten a una consulta especializada. En el segundo nivel de la red, intervienen los Puntos de Atención Ambulatoria Oportuna, que tienen ocho horas de atención continua. Los PASO, como se les llama, deben estar a 800 metros de cada familia en los estratos uno, dos y tres, para que puedan llegar caminando a sus instalaciones. En el tercer nivel están los CAMINO, o Centros de Atención Médica Oportuna, que trabajan 24 horas y su ubicación no puede estar a más de 1,5 kilómetros de sus beneficiarios. Allí se ofrecen servicios de alta complejidad y de urgencias.

En 2013, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, afirmó que “Barranquilla tiene el mejor sistema de salud del país”, y que era el camino para que los colombianos pudieran tener buenos resultados en salud. En 2017 confirmó nuevamente su apreciación diciendo: “El nuevo modelo de operación de la salud pública en Barranquilla es innovador, involucra a los operadores, tanto a los prestadores de salud y a distribuidores de medicamentos, yo creo que allí se alinean mejor los incentivos. Vamos a acompañarlo porque puede ser importante para otras entidades territoriales”.


Información tomada del libro «Barranquilla 10 Años»